La tecnología es un hecho que ha llegado para quedarse. Actualmente, se aplica a cualquier sector y en cada disciplina. La tecnología también llegó hace tiempo al deporte. Disciplinas deportivas como el baloncesto y el tenis recibieron e incorporaron este hecho a su día a día desde el primer momento. Su aplicación es diaria y se deja notar durante el transcurso de los partidos. ¿Por qué el fútbol está siendo tan lento en su aplicación?

Quizá haya aspectos tecnológicos que poco o nada se aprecian. El fútbol comenzó jugándose con una pelota de cuero, ahora la pelota es resultado de numerosos estudios científicos. Lo mismo ocurre con los guantes de portero o los innumerables modelos de botas. Los intercomunicadores fueron incorporados a los árbitros para facilitar su trabajo, también la espuma. Cada vez son muchos los entrenadores y cuerpo técnico que utilizan tablets o intercomunicadores durante los partidos. Los jugadores no se quedan atrás y es que muchos de ellos juegan con sensores médicos debajo de sus camisetas. Estos sensores controlan que el rendimiento del jugador es óptimo en el transcurso del partido.

La última incorporación que pretende oficializar la FIFA en la próxima Eurocopa de Francia es la detección de los goles fantasma. El sistema GoalRef sitúa sensores en la portería y un chip en el balón. Si el balón entra en la portería, el sensor avisa al árbitro. Este puede ser el mayor cambio de reglamento en los últimos 100 años. Todo sea para facilitar el trabajo y que no haya suspicacias.

Aún queda un gran trabajo que hacer. Desde WOSPAC abrazamos la inclusión de la tecnología en los deportes que amamos.